DE RE PUBLICA.
Comúnmente se escucha señalar a Francia como una República democrática, nadie que se refiera al sistema político del país de la baguette de esta forma podría considerarse equivocado. Ahora bien, una verdadera República dista mucho del concepto actual que se tiene de ella. En el ámbito coetáneo la diferencia conceptual entre una república y una democracia viene a ser grosso modo la presencia del rey en la segunda, si bien es verdad que la monarquía es una institución totalmente obsoleta, retrógrada, inútil y casi inmoral-en lo que se refiere a la igualdad humana- está diferencia no es tan grande en lo sustancial ya que el papel del individuo, ciudadano por tener derechos políticos, es el mismo. La misma distancia o más de la concepción original tiene la Democracia.
Según Wikipedia:
República (del latín res publica, «la cosa pública, lo público»), en sentido amplio, es un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley (constitución) y la igualdad ante la ley como la forma de frenar los posibles abusos de los más fuertes, del gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles de los ciudadanos, de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo. A su vez la república escoge a quienes han de administrar la cosa pública mediante la representación (democracia representativa) de toda su estructura mediante el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía. (…)
Con esta definición se aúnan un conjunto de premisas que parten de puntos totalmente alejados entre sí y originarios de diferentes tendencias políticas.
El concepto o la concepción original de República parte de la premisa inalienable referida por el propio término- Res pública- cuyo significado como “cosa del pueblo” que se refiere al bien de este, es decir, cualquier acción política debe ir encaminada a la consecución de un ideal moral conocido como “bien común”. Democracia alude directamente a la acción del pueblo de forma activa en su gobierno- no de forma representativa como en lo coetáneo- en ella el pueblo es concebido en su totalidad sin distinción entre reyes, aristócratas y el pueblo llano, todos conforman el demos.
La República hace referencia a un tipo de gobierno regido en dirección hacia ese “bien común del pueblo” y la democracia es la propia forma de gobierno activo y directo del pueblo o al menos, aquel sistema en el que todo el pueblo participa. Así pues de la conjunción de ambas surge el concepto de República democrática- la verdadera- aquella orientada hacia el bien común del pueblo mediante el sufragio universal activo de éste. Es por esto que una República democrática no admite, según esta concepción, la presencia de un rey o presidente, ni siquiera de un líder por encima del conjunto del pueblo, que legisla directamente en asamblea radical. Así pues esta sería una definición aproximada de la concepción original de República democrática.
Volviendo a la definición de Wikipedia la cuestión del Imperio del la ley como premisa republicana es muy matizable e incluso errónea –teniendo siempre en cuenta la concepción original de República-.
“Sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley (constitución)”. El imperio de la ley es una premisa básica de tradición liberal, muy distinta al espíritu republicano. Para los liberales del XVIII y sobre todo del XIX la principal función del Estado y del gobierno era la salvaguarda de unos derechos universales e inalienables: la propiedad y la vida. Para el Republicanismo democrático radical estos derechos no son para nada inalienables, todo se hace en dirección hacia el bien común del pueblo- res pública- y si es preciso para ello, “violar” estos derechos universales liberales- Expropiar, condena a muerte, destierro por ostracismo etc.-
[Marx (no confundir con Marxismo) pretendía la toma del poder por el proletariado-dictadura del proletariado- que no era otra cosa que la instauración de una República democrática radical con sufragio universal activo y organizado en comunas asamblearias (debido a que las democracias antiguas se dan en ciudades-estado y no en Estados o países propiamente dichos). Este sistema conllevaría la progresiva eliminación de las diferencias de clases (no se expropia la industria a los capitalistas sino que se crean industrias públicas que progresivamente provocarían la desaparición de las privadas burguesas). Así con una única clase organizada en comunas y el Estado convertido en una gran industria (no fábrica física) autorregulada por las propias comunas, perdería su carácter político, es decir se aboliría el propio Estado y la política- En alemán Aufhebung del Estado-. Lo que es muy distinto de la eliminación directa y enunciativa del anarquismo. Por lo tanto el sistema Republicano democrático estaría enmarcado en una tradición de “ultraizquierda”]
Así pues es resulta obvia la contradicción entre la antigua concepción de República y la actual, ocurriendo lo mismo con la democracia. Este texto no pretende anular el concepto republicano coetáneo, sino simplemente hacer una reflexión de lo que fue en su origen y evitar algunas confusiones producidas debido al respaldo bajo el nombre de “República” y el tricolor de su bandera – en el caso de España y también de Francia- Confusiones que podrían encaminar a la excesiva confianza en un sistema en el que, en definitiva, la voz del ciudadano es escasa y muchas veces pastoreada. La demagogia, el liderazgo y el caciquismo se esconden bajo distintos nombres y actitudes. Así que por supuesto que estoy a favor de la República, pero de una de verdad.
Para finalizar un resumen gráfico de lo dicho antes, ( y una escusa para introducir una ilustración en el blog) quiza la única imagen que une a Aristóteles y a Sarkozy.
